sábado, 17 de noviembre de 2012

Otra vez

Otra vez sábado  otra vez nublado, otra vez currando. Toda la semana constipado, un día con tos, otro con mocos, otro con dolor de garganta y otro con todo el paquete. Otra vez la soñé, los mismo ojos esmeralda, el mismo diminuto hocico, el mismo suave ronroneo. Otra vez desperté empapado, otra vez sobresaltado, otra vez con la sensación de haberme perdido lo mas importante y significativo del sueño. Otra vez con las dudas, otra vez con las suposiciones, otra vez inseguro y temblando. 
El día se me antojó largo otra vez, se me antojó sobrio, se me antojó irreal. 
¿Estoy soñando aun, estoy despierto, me pellizco?
Me pellizco. 
Nada.
 ¿Es real  el sentimiento que aflora en mi interior cada vez que algún rebelde sueño me la recuerda? 
Me pellizco... Nada. 
Otra vez me pellizco. 
Esta vez me duele. 
Abro los ojos, miro el reloj. Las 05:00 de la mañana. Desayuno, defeco, me lavo. Abro la ventana del baño. Me la encuentro otra vez en el alfeizar de la ventana de enfrente,  levanta la cabeza, me mira lánguidamente y al momento me ignora. No me gustan los gatos, no, no me gustan, pero las gatas... 
No lo sé. 
Creo que tampoco. 
Definitivamente, no.

La gata


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