jueves, 1 de mayo de 2014

Esencia compartida

Te veo en el espejo. Eres mas viejo, mas gordo y mas calvo. No te odio, pero tampoco te quiero. 
Cuando el puño golpea tu careto confuso no te apartas, recibes el golpe, recibes tu castigo de forma natural. Los añicos caen estrepitosamente rodeando mis pies. Me agacho y cojo un trozo con mis dedos gordos cual salchichas. Un hilo de sangre se escurre por unos de los filos del trozo puntiagudo, por debajo de tu mirada vacía que busca la mía. 
No quiero verte, me agotas, no te miro, no mereces mi atención. Estampo el trozo de cristal junto con tu mirada contra la pared. Las esquirlas rebotan y se clavan en mis pupilas. 
Me escuecen los ojos y esperanzado miro otra vez hacia mis pies buscándote entre los añicos. Si estas, ya no te veo. 
Es perfecto. 
Entre lagrimas rojas y vista borrosa es mas fácil compartir indeseable esencia. 


2 comentarios:

  1. Uy aveces ni así uno se libra de lo que lo atormenta. Un beso y genial relato. Te mando un beso y buen fin de semana

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