viernes, 28 de marzo de 2014

Ubuntu

"Una persona con Ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos."

Desmond Tutu

Estoy contento, cansado pero contento... 
Luché muchos años contra el sistema, y el sistema siempre ganaba. Pero no desistí, volví a intentarlo una y otra vez, y lo lograba, lograba vencerlo, pero muy poco me duraba la euforia del vencedor.
Un día mi mejor amigo(una persona con Ubuntu) llamó a mi puerta con la solución para acabar con el sistema.
Ese mismo día dejé de luchar y abrí mis brazos para recibir mi Ubuntu, enterando para siempre... o casi, en el olvido mi Windows.
Estoy contento, cansado pero contento por formar parte del selecto grupo de personas con Ubuntu...

Ubuntu


sábado, 15 de marzo de 2014

Palabra de Dios

De entre cubos de basura y ruido incesante de caldera me elevo, me rebelo, miro hacia el techo(estaba muy mal pintado) buscando una explicación, grito hacia el cielo(el mismo techo mal pintado) en busca de una respuesta mientras que de la mochila saco el sándwich, el zumito y la manzana y descaradamente salgo al patio interior de la iglesia, donde estoy realizando un trabajo de mantenimiento. 
Poco me importa las miradas inquisitorias de los Santos, de la Virgen, de Jesús, yo lo único que quiero es comer dignamente, aunque sea de pie, en un sitio meramente decente, aunque sea al aire libre. 
Vale, entiendo que comer dentro de la iglesia donde estoy trabajando, mientras la iglesia permanece cerrada es una falta de respeto hacia...¿quién? Pero de ahí, señor cura,  a decirme que prefieres que coma en el cuarto de la caldera, donde accidentalmente también guardan los contenedores de basura me parece una falta de... todo. 
Palabra de Dios...

Jesus

domingo, 2 de marzo de 2014

La ladrona de libros

Otra vez agobiado, otra vez mas trabajo del que puede llevar uno, otra vez me quejo y me alegra, me alegra de verdad poder quejarme de esta manera y no de la contraria. 
En fin, que volvió a pasar, y en el mismo sitio de siempre, allí donde pasa lo impensable, lo sobrenatural, en esos pasillo oscuros, ese laberinto, guarida de murciélagos, arañas y otras criaturas de la noche. 
Estaba sentado, sentado y pensando en nada en particular, no divagaba, mas bien tenía la mente en blanco mientras el vehículo subterráneo me mecía mejor que una madre primeriza. 
Cosas así solo pasan una vez en la vida, y yo lo presencié. No soy de los que sacan el móvil para grabar , no, no, así que se tendrán que conformar con mi humilde testimonio. 
Bueno, pensándolo mejor si lo hago, lo de sacar el móvil, pero solo para hacer de vez en cuando alguna que otra foto a "Tus pies por Madrid"(mi nuevo blog). 
Ella no se dio cuenta del revuelo que iba a provocar con su gesto. A los jóvenes les pareció desmadrado y dejaron por un momento el wasapeo para grabar la escena y colgar el vídeo el las redes sociales, los mayores algunos se desmayaron en el acto mientras que otros se quitaban las gafas para limpiarse los cristales volviéndoselas a poner para luego volver a quitárselas incrédulos una y otra vez mientras preguntaban a la persona sentada a su lado si lo que veían eran solo imaginaciones suyas o algo real. No recibían respuesta, las moscas salían y entraban en las bocas de todos los viajeros. 
Si señores y señoras, asombro unánime, algo que solo se puede presenciar una vez en la vida, con suerte: Una chica de unos 13-15 años con una bolsa de La casa del libro, subía en la estación de Callao y ni corta ni perezosa y sin importarle en lo que pudieran pensar los presentes se sentaba, sacaba de la bolsa La ladrona de libros, y después de acariciar con cierto cariño la cubierta abría el libro y empezaba a leer.
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